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Quién somos

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Neda es un pequeño municipio de A Coruña, situado en el fondo de la Ría de Ferrol. Cuenta con una población que apenas rebasa los 5.800 habitantes, en una superficie de 24 kilómetros cuadrados, que se extienden, desde la ribera de la ría, siguiendo en explanada por los valles de los ríos Belelle, Xuvia y Castro; y ascendiendo hasta los montes Ancos, Marraxón y Pizarrera. Aunque aparece citada por primera vez en documentos del siglo X (“Nida”, en un texto del año 936), conserva restos megalíticos y castreños, lo que es indicativo de la importancia de esta zona desde la antigüedad. Su capital, San Nicolás, mantiene formas medievales y conserva edificaciones de los siglos XVII y XVIII. Podemos afirmar que en la Edad Media Neda era una villa importante, en la que residían notables familias, algunas enterradas en la iglesia parroquial.

Durante aquellos años Neda fue conocida por su puerto comercial y su astillero, en el que fue construido el barco que participó en la reconquista de Algeciras, en 1344, lo que hizo que el rey Alfonso XI concediera a Neda los foros, que favorecieron su economía.

Si nos referimos al patrimonio natural, tenemos que citar el río Belelle, uno de sus ejes de desarrollo en el pasado. En sus orillas tuvo lugar la evolución de la sociedad de la villa, y sus primeras industrias se forjaron gracias a sus aguas. Aún hoy perviven los molinos que abastecieron a las industrias panaderas, tanto los de los pequeños negocios familiares como las denominadas “Casas Reales” o “Fábricas de Bizcocho”, propiedad de la Casa de los Austrias, que suministran el pan y las galletas consumidos por los marineros en las travesías.

En la zona de la Cascada aún se puede disfrutar de la vegetación típica de los bosques oceánicos, por lo que podemos afirmar que algo nos queda de aquellos bosques de Neda, famosos y apreciados en los siglos pasados, gracias a la buena y abundante madera que ofrecían. Gracias a esta riqueza maderera funcionaron los astilleros en la desembocadura del Belelle, al mismo tiempo que se abastecía a las villas vecinas.

La riqueza natural de esta zona hace que no sea raro encontrar animales poco visibles en otros lugares: gavilanes, garzas y patos, que anidan y crecen en la desembocadura, donde hay unas interesantes marismas, y hasta no hace mucho podíamos ver alondras.